Alguna vez sostuve que eras quién había de
relatarme por siempre. Los momentos me han demostrado todo lo contrario. Ya no
vagaré por el Ades porque mi alma supo que no era usted por quién hay que esperar. Ese "algo más" marca la
diferencia y es lo que debo encontrar para hallarme plena, no a medias. Y es
que todo con usted fue a medias, pensándolo bien. No tendría mejor final que
separada de un espejismo que haría perder la cadena ascendente de la evolución.
No era usted, no señor. Ya estoy segura de
eso.
No se qué pasó pero los días se ven mucho
mejor. Gaya se alió con esta nueva presencia capaz de hacer salir al sol desde
la distancia. Y contemplar la luna al unísono sin previo aviso. Gaya se regocija no en la combustión de dos cuerpos, sino en la
combustión de la energía que yace poderosa en las palabras, esa energia que
yace latente y que se acumula para
el momento del encuentro. He ahí la principal diferencia. La energia que hay en
el entendimiento de dos amantes
invisibles, que esperan el momento adecuado y no se precipitan en el tiempo.
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