miércoles, 14 de diciembre de 2011

Momentos II


Alguna vez sostuve que eras quién había de relatarme por siempre. Los momentos me han demostrado todo lo contrario. Ya no vagaré por el Ades porque mi alma supo que no era usted por quién hay que esperar. Ese "algo más" marca la diferencia y es lo que debo encontrar para hallarme plena, no a medias. Y es que todo con usted fue a medias, pensándolo bien. No tendría mejor final que separada de un espejismo que haría perder la cadena ascendente de la evolución.

No era usted, no señor. Ya estoy segura de eso.

No se qué pasó pero los días se ven mucho mejor. Gaya se alió con esta nueva presencia capaz de hacer salir al sol desde la distancia. Y contemplar la luna al unísono sin previo aviso. Gaya se regocija no en la combustión de dos cuerpos, sino en la combustión de la energía que yace poderosa en las palabras, esa energia que yace latente y que se acumula para el momento del encuentro. He ahí la principal diferencia. La energia que hay en el entendimiento de dos amantes invisibles, que esperan el momento adecuado y no se precipitan en el tiempo.

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Cada uno de los dos protagonistas escribe la historia del otro dejando en suspenso la pregunta ¿cuál de las dos es ficción y cuál realidad? Mobius Dick